Las apariciones del tenebroso hombre polilla de Toltén

Hace un par de semanas la aparición de un extraño ser alado tiene en vilo a una población cercana a Hualpín.

Este sería el aspecto del enigmático ser.

En Nueva Toltén, una extraña criatura hace de las suyas asustando a los conductores. Según los relatos es un ser alado, oscuro y de inquietantes ojos rojos, muy parecido a una polilla humana. Sus apariciones ocurren en las inmediaciones del camino que lleva a José Porma. Los lugareños dicen que se trataría de “el espíritu de una persona que habría fallecido en esa ruta”

Varias historias inquietantes dan vueltas por el sector, está el caso de “Jano” Surpluss que le contó a Aceituno que había escuchado hablar de una sombra de animal que se tira a los autos en la carretera por las noches.

“Nono” Calderón, vecino de Toltén comenta: “alcancé a esquivar a una sombra que se me tiró por el costado tipo 2 de la mañana. Todos los que iban conmigo lo vieron, los de atrás que viajaban en el furgón se acuerdan, no era vaca ni caballo era mucho más grande y tenía alas”.

Alejandro Cheuque, chofer de una empresa constructora de las inmediaciones, afirma: “A mi hermana le pasó, fue a un velorio a Toltén y lo vio de vuelta. Este caso es muy extraño y no fue una ilusión provocada por la luna. La sombra gigante apareció de la nada, ella la esquivo con el auto y las personas detrás de ella la vieron también, estaba claro pues había luz de luna”.

Alejandro González, pescador de la zona, cuenta: “Un amigo mío lo chocó, le hizo daños al vehículo. Se detuvo para ver a qué le había pegado. Se devolvió caminando en la oscuridad, estuvo varios minutos revisando con su linterna, pero no vio a nadie tirado en la carretera, tampoco había sangre… simplemente, se esfumó”.

Según algunos entendidos en la materia la aparición de los hombres polilla augura catástrofes. A él esta historia le parece “francamente aterradora”, pero estamos en el siglo XXI, es poco probable que algo así suceda. Ademas, como reza el dicho: “yo no creo en brujas Garay, pero que las hay, las hay”.