MONITOREO de aguas RESIDUALES detecta ÓMICRON casi en 100% de las Muestras. 

¿Sabe usted qué tienen en común Estados Unidos, Holanda, Roma, Madrid, Ecuador y Uruguay al compararlos con Chile, específicamente, con nuestra Región? Todos están estudiando las aguas residuales de las ciudades para alertar de forma temprana alzas de Covid-19.

Y aunque pueda parecer una situación desagradable, el monitoreo de las aguas servidas ha permitido detectar, incluso, antes de los PCR los focos de coronavirus y sus variantes.

Paulina Assmann, seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (Ctci) para la Macrozona Centro Sur, explicó que el monitoreo de Aguas Residuales para Sars-CoV-2 en la Región, se realizó en 31 comunas con factibilidad técnica, quedando eximidas Alto Biobío y Tirúa.

El monitoreo de la Seremi se realizó en conjunto con Essbio, Biodiversa y la Universidad Católica de la Santísima Concepción (Ucsc) con una inversión de $202 millones, financiados por el Gobierno Regional y el Consejo Regional (Core), durante seis meses.

Los datos, explicó Assmann, se obtienen de una muestra semanal de las plantas de tratamiento o plantas elevadoras de aguas residuales de cada comuna, tarea ejecutada por Biodiversa en colaboración con Essbio. Luego la muestra es analizada en el Laboratorio de Investigación en Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Ucsc para detectar la presencia de variantes del coronavirus.

“En las últimas tres semanas hemos podido ver que la Región ha sido prácticamente tomada por la variante Omicron, inclusive, llegando a desaparecer del territorio las otras variantes del virus”, comentó.

El monitoreo permitió, explicó Assmann, que el año pasado se detectara la variante Delta en Arauco antes que se reportaran casos y se logró desarticular ocho brotes en Chillán, siendo el caso más exitoso en el primer pilotaje en Chile.

– ¿Qué descubrieron en el monitoreo?

– Analizar las aguas residuales te permite ver de manera global la salud de la población o de un territorio, ya que las alcantarillas son los intestinos de la ciudad, porque es ahí donde convergen todas las afectaciones de salud, lo que consumes, pero con la gran ventaja de que se mantiene como un resultado o análisis anónimo y que el día de mañana te puede permitir diseñar o rearmar, políticas y programas públicos para el beneficio de la población al mismo tiempo que desarrollas ciencia al nivel de los países más desarrollados del mundo.

– ¿Vieron cambio en las variantes?

– En el tiempo analizado, vimos que la variante original del Sars-Cov2 fue predominante hasta finales de marzo en San Pedro de la Paz y después la brasileña entró en esa época tomando unos meses en ser las predominante. Luego a nivel regional pudimos ver la entrada de la Delta en las distintas comunas que también demoró un par de meses en predominar, pero menos tiempo que la brasileña. Con Ómicron fue increíble, en tres semanas pasó a ser la predominante.

También vimos, por ejemplo, en el tiempo que Los Ángeles no bajaban los casos, habían cuatro variantes distintas circulando. Nos dimos cuenta que las variantes iniciales no desaparecieron por completo. Hasta que empieza a aparecer la variante Delta en septiembre.

Posteriormente y ante las características que se comenzaron a descubrir sobre Ómicron, fuimos uno de los primeros territorios en alertar su presencia y en observar gracias al ejercicio pionero del país, cómo en tan solo una semana, logra afectar a un territorio de más de un millón y medio de habitantes, hasta lograr el desplazamiento por completo en carga viral de las otras cepas circulantes de Sars-CoV-2, lo que ratificó en otras palabras lo que ya sabíamos sobre Ómicron y que era principalmente, su alto nivel y rapidez de contagio.

– ¿A partir de cuándo, Delta domina el escenario?

– La segunda semana de septiembre se comenzó a detectar la variante Delta, específicamente el 9 de septiembre en Arauco, lo que gatilló una búsqueda activa de casos (BAC) encontrando cuatro casos nuevos (los primeros) de esta variante. A partir de septiembre, la variante Delta comenzó a transformarse, de manera paulatina, en la predominante en las muestras de aguas residuales, coincidiendo con la presencia de esta variante en la población de nuestra Región.

– ¿Cuándo detectaron la Ómicron?

– La última semana de diciembre, detectamos la variante Ómicron, la que recién había ingresado al país y posee una alta tasa de contagio.

– Considerando los resultados del estudio, ¿cuáles son las proyecciones que pueden hacer para la Región en materia de Covid-19?

– Las proyecciones para la Región en materia de Covid-19 es algo que depende de las personas y su comportamiento, pero también de la autoridad sanitaria y el trabajo que realizan día a día ante la pandemia. Nuestra estrategia de proyección que es un apoyo al equipo de Salud, nos indica que en este momento todas las comunas de la Región se encuentran en alerta roja; lo que se traduce en una alta carga viral por al menos dos semanas más.

– ¿Qué buscan lograr como ministerio?

– Queremos articular que lo mejor de nuestra ciencia quede a disposición de la comunidad y esperamos que una iniciativa cómo está se consolide. Debemos transformarnos en una sociedad que se anticipa a los problemas y abandonar lo reactivo, transformar nuestras ciudades en inteligentes y en ese objetivo la ciencia es la mejor aliada.

Con una herramienta como esta podemos saber de manera global la evolución de la pandemia y, por qué no decir, actuar rápidamente ante otra alerta en otra pandemia. Además conocer otros aspectos de la salud, hábitos alimenticios, consumo de alcohol, tabaco, incluso medir indicadores de cáncer.

Los alcantarillados nos presentan un torrente de información, que si la sabemos leer podemos rediseñar toda una parte de la oferta y programas públicos que un estado puede ofrecer a la ciudadanía con evidencia, al mismo tiempo que desarrolla y equipa más ciencia para el país.

La buena noticia para el país es que además de Biobío, desde el lado de la ciencia el brazo está armado, se ha creado el consorcio de aguas residuales universitarios, que lo conforman universidades a lo largo de Chile que podrían ser centinela de todo el país.

Cabe destacar que en el marco del monitoreo de aguas residuales, la Seremi aporta con los mapas de calor y la Seremi de Ciencia con información para redireccionar los puntos de testeo de PCR y antígenos.